sábado, 1 de agosto de 2015

Espera



Todas las mañanas piensa que ese va a ser el día en que el amor golpeará su puerta. No cualquier amor, el amor verdadero. El amor para toda la vida. Se maquilla, se arregla, luce su mejor sonrisa. Todos los días vuelve creyendo que Cupido la ha alejado definitivamente de sus planes.  No hay mas flechas para ella. Sus días son un vaivén de emociones que van desde la aceptación de uno mismo, a un análisis completo de los defectos, de los miedos y de los errores que la llevan a estar sola.
Sufrió mil desilusiones que la volvieron dura, reacia y desconfiada. Cree que esa la razón de su soledad. Le echa la culpa a su exigencia y a su sinceridad. Nada compensa el dolor que le causan las heridas provocadas por un beso sin sentimientos, una caricia manchada de mentira o un llamado sin contestar.  Todo le demuestra que el amor no es para ella.
Da vueltas en la cama imaginando una vida repleta de contención, de apoyo y sobre todo de amor. Del amor verdadero. Llora, se enoja, ríe. Sufre en silencio. Aun no sabe que su plan está detallado, su destino está marcado. Que él está ahí, esperándola.  Ella no lo vio aun. Sigue creyendo que todo le cuesta, que no puede consigo misma y con sus miedos. Que tal vez esté condenada a estar sola.  
Sale a la calle con ganas de compartir sus alegrías y sus penas con aquel que la valore y le abra su corazón. Sueña con hacerlo feliz. Aún no sabe quién es y ya lo espera, lo imagina, lo huele, lo siente. No falta mucho, pero ella no lo sabe.  
Pero hay algo que no sabe y es que en verdad, el está ahí, aguardándola, igual que ella. El también la imaginó y la dibujó, la huele y la imagina. Tal vez él también, tiene miedo a quedarse solo. ¿Quién sabe?
No hay mucho para hacer, más que esperar.

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